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Otoplastia

OTOPLASTIA EN BARCELONA

 

Otoplastia

¿QUÉ ES LA OTOPLASTIA?

 

La otoplastia es una serie de procedimientos quirúrgicos que cambian la forma del pabellón auditivo. En muchas ocasiones consiste en lograr que las orejas no estén muy protruidas hacia afuera (visto el paciente de frente), llamándose esta técnica pinnaplastia. En otras ocasiones la intervención consiste en la reducción del tamaño de la oreja, para conseguir unas orejas más pequeñas; se habla entonces de la intervención quirúrgica de la macrotia. Finalmente, en algunas ocasiones el lóbulo de la oreja puede modificarse para la corrección de secuelas de pendientes dilatadores, o para la corrección de lóbulos de tamaño excesivamente grandes. Se habla entonces de lobuloplastia.

 

¿CÓMO ES LA ANATOMÍA DEL PABELLÓN AUDITIVO?

 

El pabellón auricular suele alcanzar su morfología definitiva a los diez años de edad. Una oreja con desarrollo normal tiene aproximadamente seis centímetros de altura y tres y medio de anchura. Aparte, sobresale unos dos centímetros hacia los laterales si se mira al paciente frontalmente.

 

Figura 2. Cánones del pabellón auditivo

 

Figura 2. Cánones del pabellón auditivo

 

El pabellón auditivo puede dividirse en zonas diferenciadas, como por ejemplo el hélix, el antihélix, la concha, el lóbulo, el trago y por último el antitrago. Bajo la piel existe por tanto una carcasa de cartílago, excepto en la zona del lóbulo, que está desprovisto de aquél. Aparte es importante entender que el antihélix lo conforman dos curvaturas (llamadas crus), una que se fusiona con la concha y otra que se pliega sobre sí misma; ambas están separadas mediante la fosa triangular.

 

Figura 3. Anatomía del pabellón auditivo

 

Figura 3. Anatomía del pabellón auditivo

 

LAS OREJAS DE SOPLILLO

 

Las orejas de soplillo, también llamadas orejas en asa, representan la malformación más importante del pabellón auricular. A grandes rasgos, un 90% de los pacientes que presentan malformación auricular tienen orejas de soplillo. El otro 10% consulta por presentar las orejas excesivamente grandes o por presentar el lóbulo rasgado.

Es importante tener en cuenta que a partir de los tres años y medio de edad el pabellón auditivo ya ha conseguido un 85% de su tamaño definitivo, y ésta sería la edad a partir de la cual se podría empezar a intervenir este tipo de malformación, aunque es mejor esperar hasta que el paciente tiene alrededor de los 7 años.

Las orejas de soplillo presentan una proyección lateral, que puede ser debida a un cartílago conchal excesivamente prominente, o a un antihélix que no está del todo plegado (es decir, que está desplegado). No obstante, el hallazgo más frecuente frecuente es una combinación de las dos causas.

 

Figura 4. Pabellón con proyección lateral excesiva, debido a una hiperplasia de concha

 

Figura 4. Pabellón con proyección lateral excesiva, debido a una hiperplasia de concha

 

 

Figura 5. Antihélix mal plegado (desplegado) y su cambio cuando se dobla en una posición anatómica más correcta

 

Figura 5. Antihélix mal plegado (desplegado) y su cambio cuando se dobla en una posición anatómica más correcta

 
 

INTRA-OPERATORIO DE LA OTOPLASTIA

 

El campo quirúrgico se prepara de forma que existan cabellos que se introduzcan en la incisión. Entonces se procede a la anestesia del pabellón auricular, con lidocaína al 1% junto con adrenalina al 1.200.000, que se inyecta en la parte posterior de forma tumescente, consiguiendo una perfecta difusión en la parte anterior, la cual no hará falta que sea infiltrada. La duración de la anestesia es de unas 3 horas, y el tiempo total de la intervención es de una hora y ½ a dos horas. Procedemos entonces a cubrir el campo quirúrgico con una disolución de clorhexidina transparente, colocando acto seguido los paños estériles.

A pesar de que hay cirujanos que realizan un abordaje anterior, es preferible el abordaje posterior, por atrás, de modo que la cicatriz quede totalmente camuflada. La morfología de la incisión puede ser con forma de huso, aunque esto puede dar lugar a una deformidad llamada en “orejas en teléfono”, ya que con este tipo de incisión se extrae escasa cantidad de tejido cutáneo del lóbulo y del polo del pabellón auricular. Por esta razón se prefiere utilizar la incisión propuesta por McDowell, con forma de reloj de arena, para conseguir evitar este problema. Cuando el lóbulo es excesivamente prominente se usa la incisión propuesta por Wood-Smith en el año 1980” cola de pescado”, para poder acercar el lóbulo a la apófisis mastoides.

 

Figura 6. Dibujo esquemático de la incisión de McDowell

 

Figura 6. Dibujo esquemático de la incisión de McDowell

 

Se procede entonces a la remoción del tejido cutáneo que sobra en la parte posterior. Seguidamente se procede a aminorar la protrusión del cartílago conchal. Furnas propuso la introducción de un procedimiento para suturar el cartílago conchal al tejido perióstico que se halla recubriendo la apófisis mastoidea del cráneo. A pesar de que esta técnica es poco invasiva, conlleva el inconveniente de que el resultado puede ser menos estable a largo plazo y es posible que conforme vaya pasando el tiempo los pabellones auriculares vuelvan a protruir hacia fuera; por lo tanto puede utilizarse en los pacientes con protrusión leve o moderada. La técnica que proporciona resultados más estables es la de Davis, que consiste en la extracción de tejido conchal con forma arriñonada, siempre respetando unos ocho mm de antihélix en altura.
 

Figura 7. Dibujo esquemático de la técnica de Davis

 

Figura 7. Dibujo esquemático de la técnica de Davis

 

Cuando se ha aminorado la proyección del cartílago conchal, procedemos al plegamiento del antihélix y a proporcionarle una morfología más estética. Se han propuesto muchas técnicas en las que se extraen husos de cartílago; no obstante estos procedimientos pueden dar a largo plazo problemas de carácter estético, con antihélix presentando morfologías excesivamente angulosas y “esqueletizadas”.

Así pues, el procedimiento que da mejores resultados es el propuesto por Mustardé, con la que se consigue el plegamiento del antihélix gracias a aplicar suturas colchoneras con hilo de PTFE de 5/0 de calibre. Previo a la introducción de los puntos se tiene que hacer más débil el cartílago en la zona donde se quiere efectuar el pliegue. Puede hacerse con una una lima manual con acceso desde la porción anterior, aunque ello puede puede inflamar mucho la zona , puede dar lugar a ampollas y algunas veces a pérdida de sustancia después de la cirugía. Lo más correcto es acceder por la parte posterior, debilitando el tejido cartilaginoso mediante pequeñas incisiones hechas con bisturí frío, aunque es preferible la técnica que propuso Bajaj en el año 2007, mediante el uso de instrumento rotatorio, con fresado de la zona que se quiere debilitar.
 

Figura 8. Colocación de los puntos de politetrafluoroetileno también llamados “suturas de mustardé” u “otoplastia con hilos”

 

Figura 8. Colocación de los puntos de politetrafluoroetileno también llamados “suturas de mustardé” u “otoplastia con hilos”

 
 

Figura 9. Dibujo esquemático del procedimiento de Bajaj que debilita el tejido cartílaginoso sin necesidad de hacer incisiones o raspado manual

 

Figura 9. Dibujo esquemático del procedimiento de Bajaj que debilita el tejido cartílaginoso sin necesidad de hacer incisiones o raspado manual

 
 

Cuando el cartílago en la zona del pliegue se ha debilitado, se procede al marcaje de la zona que se va a suturar. Para ello se introducen tres agujas que marcan con azul de metileno desde la parte anterior. Cuando las suturas son anudadas el cartílago se pliega. Es de mayor importancia que cada punto sea anudado con una tensión diferente para no dar así un resultado pobre estéticamente. La parte del polo auricular es la que requiere una sutura más laxa, para así obtener una morfología más natural.

El cierre de la herida se realiza por planos. Primero hay que resuturar el SMAS (tejido aponeurótico entre el cartílago y el tejido cutáneo) que antes se ha respetado mediante suturas de poliglactina; así se evita una extrusión de los puntos de PTFE en el post-operatorio. El plano de piel se cierra con una sutura continua de Nylon de calibre 5/0, que se retirará a los quince días de la cirugía.
 

PERIODO POSTOPERATORIO

 

Cuando la cirugía ha finalizado, se aplica linitul impregnado con ungüento antibiótico, para la protección de la zona que ha sido intervenida. Acto seguido se aplica una gasa que se cortad de forma que protege además por detrás; acto último se aplica un vendaje, que se deberá de llevar durante cuatro a cinco días sin ser retirado. Pasado este tiempo se retira el vendaje y el paciente deberá de ponerse una cinta tensora, que deberá de llevarse durante al menos 1 mes y medio (unas 12 horas al día o más), disminuyendo gradualmente la frecuencia de su uso.

Tras la intervención el paciente estará protegido con tratamiento farmacológico, que incluye fármacos antibióticos antipseudómonas (Ciprofloxacino) durante diez días, analgésicos, antiinflamatorios y reguladores de la hemostasia. El mismo día de la intervención el paciente puede sentir más incomodidades, con lo que se pueden añadir analgésicos de forma suplementaria.

El resultado definitivo de la otoplastia se pueden verse pasados unos tres meses tras la intervención; y es muy importante el correcto cumplimiento de los cuidados postoperatorios para tener un excelente resultado.
 

CASOS CLÍNICOS

 

El setenta por ciento de pacientes que se intervienen de otoplastia son varones jóvenes. Hay que señalar que en en el año 1991 el porcentaje de hombres que se operaba de cirugía estética no llegaba al 10%.
 

Figura 10. Paciente que acudió con un problema de exceso de tejido conchal, desplegamiento del antihélix y lóbulo excesivo

 

Figura 10. Paciente que acudió con un problema de exceso de tejido conchal, desplegamiento del antihélix y lóbulo excesivo

 
 

Figura 11. Mismo paciente que en la figura 10. El desplegamiento de antehélix se aprecia muy bien en las fotografías de perfil

 

Figura 11. Mismo paciente que en la figura 10. El desplegamiento de antehélix se aprecia muy bien en las fotografías de perfil

 
 

Figura 12. Mismo paciente que en las figuras 10 y 11. El exceso de tejido conchal se aprecia en la imagen posterior. Puede verse el aspecto de la cicatriz a los  tres meses de la intervención

 

Figura 12. Mismo paciente que en las figuras 10 y 11. El exceso de tejido conchal se aprecia en la imagen posterior. Puede verse el aspecto de la cicatriz a los tres meses de la intervención

 
 

Figura 13. Paciente con exceso de concha y malplegamiento de antehélix. Antes y después

 

Figura 13. Paciente con exceso de concha y malplegamiento de antehélix. Antes y después

 
 

Figura 14. Paciente que acudió con exceso de tejido conchal con un plegamiento correcto del antihélix, requiriendo solamente actuación a nivel de la concha

 

Figura 14. Paciente que acudió con exceso de tejido conchal con un plegamiento correcto del antihélix, requiriendo solamente actuación a nivel de la concha

 
 

Figura 15. Otra paciente en la que sólo existe una hipertrofia de concha. Antes y después (4 meses)

 

Figura 15. Otra paciente en la que sólo existe una hipertrofia de concha. Antes y después (4 meses)

 
 

Figura 16. Misma paciente que en la figura 15. Visión sagital

 

Figura 16. Misma paciente que en la figura 15. Visión sagital

 
 

Figura 17. Misma paciente que en las figuras 15 y 16. Visión retro-nucal. El aspecto de la cicatriz tras 4 meses es excelente

 

Figura 17. Misma paciente que en las figuras 15 y 16. Visión retro-nucal. El aspecto de la cicatriz tras 4 meses es excelente

 
 

CIRUGÍA DE LA MACROTIA (OREJAS GRANDES)

 

Si el pabellón auditivo es más grande que el rango superior de normalidad en cuanto a dimensiones de longitud y anchura, se hablará de macrotia o pabellones auditivos grandes. Suele considerarse así cuando se superan los 66 mm de alto por 35 de ancho. En muchas circunstancias esto es debido a un crecimiento vertical excesivo del antihélix, y en otras ocasiones a una combinación con un lóbulo que también es prominente.

Hay bastantes técnicas para abordar esta situación, aunque una de las que proporciona mejores efectos estéticos es la técnica propuesta por Argamaso en 1989. Según este procedimiento, se retira la parte más superior del antihélix y se rota el cartílago del hélix rodando sobre el nuevo antihélix y uniendo la incisión en la parte más interna de la raíz del hélix, a nivel de la zona de las patillas. De todas los procedimientos destinados a reducir el tamaño auricular, es la técnica que camufla la cicatriz de forma más efectiva , a pesar de estar ésta situada en el plano anterior.

La intervención se practica mediante anestésico local y se puede combinar además con una otoplastia convencional, aunque es muy importante asegurarse de que el paciente fumador deberá de disminuir drásticamente la dosis de nicotina para poder asegurar una buena circulación del sanguínea en la zona.

El postoperatorio es parecido al de la otoplastia clásica, aunque el paciente llevará menos tiempo la cinta tensora y además el tratamiento antibiótico tendrá una duración temporal menor.
 

Figura 18. Dibujo esquemático de la cirugía de la macrotia según Argamaso

 

Figura 18. Dibujo esquemático de la cirugía de la macrotia según Argamaso

 
 

Figura 19. Antes y después (2 semanas) de un paciente intervenido de macrotia (en este caso antehélix, hélix y lóbulo)

 

Figura 19. Antes y después (2 semanas) de un paciente intervenido de macrotia (en este caso antehélix, hélix y lóbulo)

 
 

CORRECCIÓN DEL LÓBULO DE LA OREJA (LOBULOPLASTIA)

 

Si tenemos un lóbulo auricular que está dilatado en exceso debido a la utilización de pendientes grandes o dilatadores, la técnica de la lobuloplastia es el procedimiento de elección para su corrección. En otras ocasiones, se presenta un lóbulo muy grande, o con una forma exageradamente proyectada. La lobuloplastia puede también corregir esta situación, con un sencillo procedimiento quedando la cicatriz camuflada en el reborde del lóbulo, con muy buenos resultados estéticos.

La lobuloplastia es un procedimiento que se efectúa con anestésico local, sin necesitar la realización de ayunas. El postoperatorio es muy confortable y el paciente puede hacer vida normal a partir del día siguiente, aunque con cierto reposo relativo. Pasada una semana se da por finalizado el tratamiento antibiótico y se retira la sutura.

 
Figura 20. Esquema que representa de la técnica de lobuloplastia indicada para la  corrección un lóbulo grande y largo

 

Figura 20. Esquema que representa de la técnica de lobuloplastia indicada para la corrección un lóbulo grande y largo

 

 

 

 

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