Rinoplastia de reducción

Una de las partes más importantes de la cara es la nariz, la nariz, por el hecho de hallarse en medio del rostro, adquiere una gran importancia a nivel estético, ya que es permanentemente visible. Una gran parte de las personas de ascendencia europea presentan una nariz que se caracteriza por tener un dorso proyectado (también llamado giba). Más concretamente, la nariz mediterránea, además de presentar un dorso proyectado, suele tener una punta algo caída y tener unos cartílagos alares de excesivo tamaño (los cartílagos alares dan la forma a la punta nasal).

Para saber cuánta cantidad de giba se debe retirar, es imprescindible la realización de una simulación con ordenador del resultado que se quiere obtener, y solapar esta imagen con la de la nariz antes de operarse. Así se puede saber el orden de magnitud que se quiere retirar de giba, la cantidad de rotación que deberá efectuar la punta y/o la cantidad de deproyección que se deberá llevar a cabo (en caso de que ésta sea necesaria). La simulación frontal puede ayudar a dar una idea del resultado final, pero es menos predecible, con lo que se suele usar para simular casos en los que la nariz está torcida

Según la severidad de las deformidad nasal, la cirugía se practicará con sedación profunda intravenosa o con anestesia general. La sedación profunda se practica mediante la infusión de fármacos intravenosos como el midazolam, el propofol y el fentanilo, lo que proporciona al paciente una disminución del estado de vigilia, sin ser él consciente de lo que sucede durante toda la intervención, aunque manteniendo las funciones vegetativas, respiratorias y el reflejo de la tos intactos. En cuanto a la anestesia general, además de los fármacos mencionados, su dosis es mayor, y se añade un relajante muscular y un anestésico inhalado.

La rinoplastia de reducción nasal suele practicarse mediante una incisión que queda escondida dentro de la nariz (rinoplastia cerrada) , lo que hace que no se perciba ninguna cicatriz visible en el post-operatorio. Una vez la giba ha sido retirada, suele procederse a acomodar la base nasal (los huesos que están a lado y lado del tabique) para conseguir una correcta forma en la parte más superior de la nariz y evitar la deformidad en “open roof”. Aunque la remoción de la giba pueda parecer la parte más fácil de una rinoplastia, es la que requiere más precisión y minuciosidad, para evitar colapsos de los cartílagos cuadrangulares (cartílagos que yacen a lado y lado de la parte media de la nariz; si se colapsan, la nariz podrá parecer desviada). El correcto mantenimiento de los cartílagos alares se consigue mediante la técnica de Split Hump, descrita por el cirujano holandés J. Lohuis en el año 2012. Una vez hemos conseguido dar una correcta forma a la parte superior y media de la nariz, pasaremos a la punta. Una exhaustiva descripción de las técnicas que se pueden utilizar para manejar la punta nasal se encuentra en el capítulo “manejo de la punta nasal”. No se trata sólo de estrechar la punta, sino de que su aspecto sea natural, evitando excesivas angulosidades, y proporcionando una correcta rotación y proyección de la misma.

Duración de una rinoplastia

 

El tiempo operatorio puede oscilar, entre 1 hora y 2 horas, aunque hay que recordar que es más importante que el resultado sea bueno que hacerlo rápido, como proponen algunos autores con el uso de la técnica “rinofast”. Para poder abordar correctamente todos los detalles, es importante dedicarle tiempo y minuciosidad.
Al finalizar la cirugía hay que proporcionar un correcto cuidado a la nariz mediante un taponamiento (dentro de cada fosa nasal se introduce una tira de gasa empapada con una pomada que contiene antibiótico para prevenir infección de la herida), la aplicación de unas tiritas adhesivas (llamadas steri-strip, se aplican en la zona de la punta hacia el dorso, y a lo largo de todo el dorso, para adaptar la piel a la nueva forma que se ha conseguido durante la cirugía) y se hace encajar una férula (una especie de “yeso” de plástico, que tiene la función de mantener el hueso en una posición determinada por el cirujano).
El paciente pasará entonces a la sala de despertar, y luego a la sala de rehabilitación al medio, donde podrá estar con sus acompañantes, durante un período de tiempo que puede oscilar entre 2 y 4 horas, hasta recuperación total de la consciencia. Durante el post-operatorio, se prescribe antibiótico, analgésico y anti-inflamatorio, hasta la retirada de la férula, que suele ser a los 6-7 días de la intervención. Los taponamientos se retiran a los 2-3 días de la intervención (siempre que éstos sean anteriores).
Los parámetros básicos ya son visibles a partir del séptimo día de la operación (perfil del dorso, perfil de la punta nasal, torceduras), no obstante la nariz aún está inflamada, y requerirá varios meses para que la piel vaya adaptándose a la nueva situación. Muchas veces es necesario el uso de tiritas tipo steri-strip para adaptar la piel, al menos durante 12 horas al día, en un intérvalo de tiempo que puede ser de semanas a 2-3 meses, para asegurar un mejor y más estable resultado. Al cabo de 1-2 años se verá el resultado definitivo.

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