Estrechamiento punta nasal

La punta nasal es la parte de la nariz que le da más definición y carácter a la nariz. Por ello es necesario un manejo meticuloso de esta zona, para obtener resultados que sean a la vez funcionales (respiración correcta) y estéticos (dimensiones y formas armónicas) . La mayoría de veces en que una nariz es catalogada como “operada” o “falsa es debido a que la punta ha sido manipulada de forma poco armónica. Una gran parte de las narices consideradas como bonitas carecen de angulosidades, estrecheces y proyección excesivas.

 

El abordaje de la punta puede hacerse mediante rinoplastia abierta o cerrada. Para una correcta visión con la técnica de rinoplastia cerrada usamos un novedoso abordaje con el cual es posible visualizar los cartílagos alares en su totalidad, y sin que además haya apenas distorsión. Este abordaje novedoso permite ahorrar al paciente una cicatriz visible a nivel de la columela que sí sería necesaria practicar en caso de una rinoplastia abierta.

 

La forma de la punta nasal viene dada por los cartílagos alares (uno derecho y uno izquierdo), por el tejido fibroso suprayacente (llamado SMAS) y por la piel y el tejido conectivo que la recubre. En personas con la piel fina, un cambio en los cartílagos alares va a causar un cambio muy notorio en la forma de la punta. Si aquéllos se estrechan, la piel seguirá el movimiento. En pacientes con la piel gruesa, esto es más difícil de conseguir. A pesar de estrechar el esqueleto cartilaginoso y darle otra forma, muchas veces la piel no sigue del todo. Por ello es necesario implementar además la técnica del debulking de SMAS, que consigue reducir al menos parte del tejido fibroso que recubre a los cartílagos alares.

 

La manera más eficaz para disminuir una punta convexa, vulgarmente denominada como “nariz de patata”, es convirtiendo la convexidad de la crura lateral del cartílago alar en un plano recto. Para ello existen varias técnicas efectivas, aunque la que presenta el mayor equilibrio morbilidad-efectividad es el llamado “turnover flap”, con la que además se consigue una válvula externa resistente al colapso, lo que mejora la respiración.

 

Un caso particular es el de una punta demasiado proyectada, es decir, una punta vulgarmente llamada “de pinocho”, excesivamente alejada de la cara. Para efectuar una deproyección de la punta existe una técnica que consigue, de forma predecible, deproyectar la punta y “acercarla” más hacia la cara”, armonizando el resultado final.

 

En muchos casos la punta nasal puede estar caída, dando la sensación de nariz “de bruja”. Para conseguir restablecer una correcta rotación de la punta nasal se recurre a la técnica del tongue in Groove. Dentro de esta técnica, existen diversas variantes, de las cuales nosotros utilizamos la que da los resultados más naturales y previsibles.

 

La falta de definición de la punta suele resolverse mediante el uso de una serie de suturas a nivel de la cúpula de la misma. Entre los tipos de sutura más importantes cabe destacar: la sutura intradomal, para definir la cúpula de los cartílagos alares; la sutura interdomal, para igualar los dos cartílagos alares y proporcionar simetría; la “spanning suture”, para estrechar aún más la punta (en concreto, la parte más superior de la punta o “supratip”), en casos muy seleccionados en los que el paciente lo solicite; sutura subdomal, para crear una correcta armonía a nivel de la zona de la columela. Aunque el uso de injertos de cartílagos de origen septal ha sido muy frecuente durante los años 90 del siglo XX, cada vez se opta más por usarlos sólo en casos puntuales, debido a que con el tiempo pueden dar un aspecto de “operado” a la nariz. Tenemos por ejemplo el injerto en escudo (“shield graft”), el injerto en tapa (“cap graft”) entre otros.

 

La rinoplastia en la que sólo se intervenga quirúrgicamente la punta es una situación generalmente excepcional, aunque puede darse el caso. Si ésta es la situación, puede optarse por una cirugía en la que únicamente se use anestesia local, con o sin sedación leve por vía oral. El post-operatorio será más llevadero y no habrá presencia de moratones a nivel infraorbitario. En el resto de casos, lo normal es que la punta sea intervenida junto con el dorso, requiriendo sedación profunda o anestesia general según el caso.

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