Resurfacing

Hablamos de  resurfacing cuando nos referimos a todos aquellos procedimientos con los que se consigue exfoliar la piel en mayor o menor grado, con el objetivo de  obtener una mejoría estética.

 

Tipos de resurfacing

 

Existen tres tipos de resurfacing:

 

  • Peeling químico,
  • Laser resurfacing
  • Dermoabrasión.

 

El peeling químico consigue descamar la piel mediante el contacto con la misma de sustancias ácidas, que alcanzarán más o menos capas de la piel según su potencia. Por ejemplo, el peeling con ácido glicólico es el más suave, y sólo consigue descamar el estrato córneo y lúcido (los más superficiles). El peeling con ácido salicílico es preferible usarlo en clínica, y tiene una capacidad de penetración más grande, alcanzando el estrato córneo, lúcido, granuloso y a veces el espinoso. Para ello es necesaria más de una sesión, generalmente 5, separadas cada una por una semana. El peeling con ácido tri-cloro-acético es más potente, alcanzando el estrato basal, y siendo realizado siempre por facultativos con experiencia. En este caso, el número de sesiones se limita de 1 a 3 como máximo. El tipo de peeling facial más abrasivo (pero también más efectivo), es el peeling con ácido fenólico, capaz de llegar a la dermis papilar, pero respetando la matriz de membrana basal. En este caso, una sola sesión es suficiente, aunque el post-operatorio requiere más cuidados que con el resto de peelings, siendo necesaria una recuperación de hasta 7 días. Es imprescindible que el paciente no se exponga al sol durante el tratamiento ni unas semanas/meses tras el mismo, debido a que existe riesgo de hiper-pigmentación y de conseguir un mal resultado estético.

 

El Láser resurfacing consigue exfoliar las diferentes capas de la epidermis mediante luz concentrada (fotones). Desde 1994 la técnica ha ido modificándose y multitud de diferentes láseres han ido apareciendo (y desapareciendo) del mercado. En la mayoría de casos se utiliza un láser fraccionado de CO2 o Er:YAG, los cuales tienen un alto poder de penetración dando lugar a resultados muy efectivos. Su efecto es análogo al de una quemadura de primer grado, con un período de recuperación de hasta 1 semana, dependiendo del tipo de intensidad y tipo de láser utilizado.

 

La dermoabrasión consigue exfoliar las diferentes capas de la epidermis y la capa más superficial de la dermis (la dermis papilar) mediante instrumental rotatorio. En este caso, suele estar indicada la dermoabrasión en el tratamiento de las llamadas “arrugas del código de barras”, a nivel peri-bucal. Otro tipo de indicación son las lesiones debidas a acné que dejan marcas cicatriciales en la zona de las mejillas. La dermoabrasión requiere de anestesia local y tiene un post-operatorio de aproximadamente 7 días. La llamada micro-dermoabrasión es una variante mucho menos agresiva (pero mucho menos efectiva) para el tratamiento de arrugas más superficiales, y se podría comparar con el efecto de un peeling con ácido salicílico.

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